Capítulo 6
-¿Dónde estamos?- preguntó Coco, con una voz que simulaba a la perfección la vulnerabilidad infantil que tanto gustaba a algunos hombres.
-No tengo más que una leve idea- contestó Narse, más para sí mismo que para Coco.
-Hace unos momentos nos encontrábamos en el living de Misty, ¿dónde estamos ahora?
-Alguien debería darte un premio por deducir lo increíblemente obvio- contestó abruptamente.
Narse se incorporó y observó alrededor. Se encontraba desorientado. El lugar donde se encontraban parecía vagamente familiar, pero al mismo tiempo, era diferente a cualquier lugar donde hubiera estado antes. El lugar parecía cambiar de características a cada instante, e incluso podía observar cosas extrañas con el rabillo de sus ojos. Mientras tanto, Coco comenzó a desnudarse sin ningún motivo aparente.
-¿Qué diablos haces?- preguntó Narse.
-No quiero morir vestida, es solo eso.
-No vamos a morir, niñita estúpida. Creo tener una idea de lo que está pasando... Coño, ¿qué es lo que pasa con las mujeres hoy en día? Desde que se oficializó el feminismo todo se fue al carajo.
Coco abandonó el mecanismo de defensa y demostró interés, o algo muy parecido, en las palabras de Narse.
-¿Qué es lo que pasa, según tu?
-¿Nunca has leído a Susy Q. Ranch?
-¿A quien? No creo. Solo hago downloads cerebrales de las cosas que me parecen interesantes.
-No voy a entrar en discusiones de tu increíble y criminal estupidez. Susy Q. Ranch es una autora que toca temas de corporaciones, teorías de conspiración y cosas por el estilo. Ahora piensa. ¿Qué es lo último que recuerdas antes de encontrarnos aquí?
-Misty... diciendo algo... no lo recuerdo...
-Misty diciendo algo, ¿recuerdas exactamente que?
-No, realmente no.
-Muy bien, eso esperaba. No te preocupes. Mi último recuerdo es de Misty diciendo una palabra específica... La cual alcancé a escuchar antes de que yo mismo me desvaneciera al escuchar a tu novio decir otra palabra específica.
-El no es mi novio.
-Las definiciones que ustedes les den a sus relaciones enfermizas me tienen sin el menor cuidado. El caso es que recuerdo vagamente haber leído algo al respecto de esto. Ahora mismo estoy haciendo un gran esfuerzo mental por recordarlo. Parece ser que sufrimos una especie de interferencia mental...
Narse dio la espalda a Coco y cruzo sus manos detrás de su cintura.
-La Inter-Zona, - dijo al fin.
-¿Qué es la Inter-Zona?
-Según los escritos de Ranch, la Inter-Zona es un lugar que previamente fue conocido como el ‘limbo’ o incluso como el ‘purgatorio’. Es una especie de depósito de nuestras conciencias en caso de que nuestros contenedores no hayan sido destruidos...
-¿Contenedores? Te refieres a...
-A nuestros cuerpos de carne y sangre. Aquí es el lugar donde las conciencias de aquellos que están en coma, tienen un ‘viaje astral’ fallido o algún otro accidente vienen hasta que su cuerpo es destruido o hasta que logran regresar de algún modo.
-¿Estamos muertos, entonces?
-No lo creo. Creo saber exactamente la razón por la cual estamos aquí. KeyBoard.
-La corporación KeyBoard.
-Así es. Se ha hablado... Se ha hablado en últimas fechas de toda clase de experimentos macabros por parte de sus divisiones científicas. Uno de ellos implicaba ‘borrar’ la conciencia de un individuo y ‘bajar’ otra que recibiera ordenes sin chistar. En pocas palabras, un autómata orgánico al servicio de la empresa, dispuesto a llevar a cabo cualquier orden. Lo cual coincide con las políticas panal de abeja de la empresa.
-¿Cómo logran desprendernos de nuestros cuerpos?
-Programación, desde nuestra infancia. Existen algunas palabras ‘clave’ que, de acuerdo a algún protocolo que desconozco por completo, borran nuestra conciencia. Tampoco estoy totalmente seguro de que KeyBoard sepa de la existencia de este limbo. Es improbable, pero posible.
-¿Y como podemos regresar?
-No podremos hasta que nuestros ‘amigos’- dijo en un tono deliberadamente irónico- decidan que es hora de regresarnos. Tal vez exista otra manera. Pero no estoy dispuesto a intentarla.
-¿Cuál es la otra manera?
-Si recuerdas, yo logré escuchar tu ‘palabra clave’ antes de desvanecerme y aparecer aquí. Utilizando un poco de lógica, al pronunciarla, tu conciencia volvería de nuevo a su depósito.
-¿Y por que no lo haces?
Narse se recostó en el piso. Cerró los ojos y esbozó una mueca grotesca.
-Por que incluso un misántropo como yo aprecia la compañía, incluso la tuya. No tenemos idea de la manera en que el tiempo transcurre en este lugar. Podrían haber pasado algunos Picosegundos desde que nos enviaron aquí. Podríamos no regresar nunca. Yo... necesito compañía.
-Es bueno que muestres algo... humano de vez en cuando- dijo Coco, sentándose a un lado de él.
-Me pregunto sí...
-¿Te preguntas que?
-Nada de tu incumbencia- contestó, poniéndose de pie- ponte algo de ropa si quieres que te tome en serio.
-¿Te incomoda verme?
-No seas ilusa. Me irrita tu enfermiza necesidad de atención... eso es todo.
Coco frunció el ceño y , por primera vez, levantó la voz.
-¿Quién diablos crees que eres, idiota? No eres interesante. Por lo que se, podrías haber inventado toda la historia de ‘Susy Q. Ranch’ y de KeyBoard para joder con mi mente. ¿Qué te hace un experto, una autoridad, en ese tema?
-¿Qué me hace una autoridad? Eso es fácil de responder. Al igual que tu querido novio, soy un antiguo empleado de KeyBoard, y ahora, si me disculpas, me gustaría recorrer el limbo un poco...- dijo Narse alejándose del lugar.
» Publicar un comentario