Capítulo 4
El cuarto de experimentos de KeyBoard no era lo que podría esperarse. No había en él cápsulas de vidrio con mutantes deformes ni horrores indescifrables a la vista de aquel que contara con la jerarquía lo suficientemente alta para accesarlo. Era tan sólo un pasillo estrecho, tenuemente iluminado que daba a varias puertas. La mayor parte de las puertas se encontraban abiertas, sus habitantes habían sido saqueados por los miembros de KeyBoard que se encontraban a salvo en las propiedades que la empresa tenía en los 4 continentes restantes.
Yaoi Futanari se acercó, no muy decidida, a la puerta que tenía el número 47. Tecleó la combinación y una serie de ruidos, que indicaban la desactivación de los controles de seguridad comenzaron a escucharse.
-Yaoi, dime algo del experimento número 47, dijo Markus nervioso.
-No hay mucho que decir. Es lo más útil que nos dejaron los peces gordos cuando se largaron hace varios días.
-¿Qué tipo de guardián es?
-Fue uno de los primeros prototipos de nuestro equipo ruso. Regeración celular. Algo de NanoTech...
-Según la base de datos, los muchachos saltaron del prototipo 47 al 82. ¿Por qué?
-¿Markus, no sabes nada del fiasco de los primeros experimentos de NanoTech?
-No, realmente no. Tendría que ser un Dios para recordar todo lo que nos enseñaron en KeyBoard-Universidad.
-De acuerdo, dijo Yaoi con un tono de autosuficiencia, cuando se crearon los primeros prototipos, KeyBoard no se encontraba en la mejor de las situaciones económicas. Así que en vea de utilizar nuestro programa de clonación se utilizaron pacientes civiles lo que quiere decir...
-¿Lo que quiere decir que?
-Lo que quiere decir que nos adjudicamos a vagabundos, criminales y sobre todo, a pacientes desahuciados de hospitales mentales por los cuales pagamos una suma simbólica a sus familias, que de cualquier manera nos agradecieron que nos hiciéramos cargo de su problema. El experimento 47 en si es un paciente del antiguo hospital G.O.
-¿Cuál era el padecimiento de este Dios de la ciencia?
-Mmm... megalomanía. Represión sexual. Obsesión Anal-Genital. Delirio de persecución. Al parecer el tipo creía ser la reencarnación de Bukowski, un escritor del siglo pasado. Muy malo, por cierto.
-Por eso no leo libros. Son una completa pérdida de tiempo. Con los downloads de la escuela tengo más que suficiente.
La puerta se abrió. Las luces de la habitación se encendieron poco a poco. Markus y Yaoi fijaron sus miradas en la figura que estaba sentada en la silla criogénica. La figura abrió los ojos y comenzó a mover los labios.
-Hola chavos, dijo al fin.
-¿Chavos?, Preguntó Markus.
-Es un viejo slang de principios de siglo. Quiere decir ‘jóvenes’.
-¿Así que este es el experimento? No se ve muy impresionante.
El hombre en realidad no era nada del otro mundo. Una figura algo pasada de peso, con barba mal cortada, ropa bastante pasada de moda, de alrededor de 50 años.
-Su apariencia no tiene nada que ver.
-¿Qué pasó chavos, en que puedo ayudarles? Soy un profesional. Díganme sus problemas. Sólo quiero ayudarles.
-¿De que diablos habla este tipo?
-Debe estar algo desorientado. A juzgar por sus ropas lleva un par de décadas aquí. 21 años, para ser exactos.
-A su edad, chavos, mi vida estaba hecha... recibí una herencia de varios millones de dólares y...
-Los dólares no sirven más que para limpiarse el culo, abuelito. ¿Estas seguro que esto es lo mejor que tenemos, Yaoi? Este tipo parece estar completamente chiflado.
-Los demás experimentos son demasiado peligrosos para tratar con ellos. Al menos, este entiende las órdenes, además...
-...tengo una esposa en Europa. Soy un hechicero, sé magia. Soy famoso, ¿no lo ven?...
-¿Además que? Este tipo no sirve para nada, es un demente, dijo Markus, mientras se aprestaba a retirarse.
-Además... esto.
Yaoi sacó un revolver pequeño de un compartimiento de su chaqueta. Era un modelo antiguo, pero igual de mortífero que siempre. Apuntó el arma al cuerpo del experimento 47 y disparó hasta vaciar el cartucho. El experimento cayó al suelo.
-¿Está, está muerto?, Preguntó Markus, visiblemente alterado.
-Observa.
Markus se acercó cautelosamente a la figura sangrante. Pasó su mano por los ojos, y tronó los dedos un par de veces.
-Está muerto. Grandioso Yaoi. Ahora nosotros tendremos que hacer este...
-Chavos, ¿por qué la violencia?, Interrumpió la figura.
-¡Mierda!, Gritó Markus, asustado.
El experimento 47 se puso de pie, impasible.
-Chavos, permítanme que les cuente una historia de mis tiempos. Yo era escritor, ¿saben?
-Como puedes ver, el tipo es totalmente invulnerable, dijo Yaoi, entre carcajadas.
-Invulnerable, sí pero es un idiota chalado, ¿cómo piensas controlarlo?
-Muy fácil. Nuestros científicos nos dejaron algunos protocolos para estos casos. ¡Hey tu, maestro!
-Chava, se ve que tú si APRECIAS a los ARTISTAS, dijo 47, acentuando las palabras con gritos.
-Tenemos que hablar. Me acaban de hablar de su editorial...
-¿Cuál editorial? Yo he publicado en España y en USA, chava.
-Ah... Penguin Books, sí. Me comentaron que quieren publicar su próximo libro pero que le tienen un encargo especial.
-Claro que si chava, cualquier cosa por mis FANS, dijo con la voz cada vez mas descompuesta.
-Una persona, llamada Misty, ha estado hablando mal de sus obras... y agrediendo a su familia. Manchando su nombre, maestro. Usted sabe.
-¿Misty? ¿Tienes su NAME completo? ¿Su ADRESS? ¿Una foto de su FACE para reconocerla?
-Aquí están todos los datos, maestro. En estos momentos tenemos un vehículo esperándolo para que lleve a cabo su misión. Acallar a esta difamadora. A como de lugar.
-Me encargaré de eso. No volverá a darnos mas problemas, dijo 47, mientras comenzaba a caminar a la salida.
Se detuvo súbitamente y se dirigió hacia Yaoi.
-Una última pregunta, ¿su nombre, por favor dama?
-Simone De Beauvoir, mucho gusto.
-Ignacio Fernández, un placer, dijo, para dirigirse de nuevo a la puerta.
Markus y Yaoi no dijeron nada durante algún tiempo. Markus suspiró. Yaoi tomó aire.
-¿Y ahora?, Preguntó Markus.
-Ahora seguimos a este tipo para cerciorarnos que cumpla con su trabajo, contestó Yaoi, al tiempo que se dirigía a la puerta.
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