Capítulo 2
La ciudad se alzaba, desafiante, en un lugar donde no debería existir. En el nuevo orden de cosas, nadie se preocupaba demasiado por cuidar conceptos tan aburridos y demodé como la ley y el orden. Las luces de Neón y los hologramas peleaban por la atención de los turistas, dealers y personajes habituales de la ciudad. Diversos y crudos actos sexuales se anunciaban. Ninguno me llamaba demasiado la atención. Mientras el piloto automático nos conducía a nuestro destino, Coco le mostraba sus perforaciones a Narse.
-Una en cada pezón, tres en cada ceja...
-Lo lamento Coco, pero no se porqué no me impresionas...
-Es que es arte, tu sabes... no espero que comprendas eso...
-Llámame chapado a la antigua pero tengo la idea de que el arte murió cuando ese tipo francés expuso un mingitorio.
-¿Qué es un mingitorio?
-Tu bobería resulta insultante, niña.
-Bah.
El auto se detuvo frente a la casa de Misty. Vi la mueca de fastidio en el rostro de Narse.
-Bah. Esta tipa no me agrada para nada.
-A ti no te agrada nadie.
-Lo se, no tengo ni puta idea de por que estoy aquí, contestó, mientras se arreglaba la ropa.
Coco corrió hacia la puerta y toco el timbre varías veces. Narse miraba, indiferentemente su computadora mientras fingía revisar sus mensajes (lo conozco y sé que prácticamente nadie loe escribe.)
Misty abrió la puerta. Vestía únicamente unos panties negros y sus dos estrellas rojas tatuadas encima de sus pechos.
-¿Y tus calcetines?, Gritó Narse desde el fondo.
-¡Hey tú!, Coco pasen... Narse... dijo fríamente.
No podía hacer nada para evitar las actitudes despectivas de Narse con respecto a lo que él calificaba (bajo su criterio) como ‘vicios de comportamiento’. Tal vez tuviera algo de razón en lo que decía y en las pocas ocasiones en que sus retorcidos pensamientos se tranquilizaban lograba ser un tipo inteligente y divertido. Obviamente, este no era uno de esos casos.
-Que buena manera de llamar la atención, Misty.
-No comiences algo que...
-¿Es esto el comportamiento normal de una hembra de la especie humana? Discúlpenme, pero no tengo mucho conocimiento de estas cosas. Ustedes saben, las vicisitudes de ser virgen a los 21 años.
-No le hagas caso Misty, es una de sus rutinas, contesté mientras tomaba algo de agua mineralizada sabor fluido vaginal.
-Mi punto es...
-No tienes ningún punto en realidad, Narse. Eres solo un misógino de mierda. Un fósil, un artefacto de museo.
-Mi punto es el siguiente, continúo Narse como si nada sucediera, ¿cuál es la verdadera posibilidad de que tu estuvieras realmente desnuda en el momento en que Coco te habló?
-Eso no es de tu incumbencia...
-Claro que lo es. Es parte de mi guerra santa contra la estupidez de las personas, ahora continuando... mi teoría es que todo esto era parte de un plan complicado, parte vanidad y parte gracias a esos implantes neuronales que te obligan a ser abierto de mente y todas esas estupideces.
-Interferencia, dijo Misty.
Narse se preparó a decir algo. Movió los labios varias veces tratando de decir algo hasta tranquilizarse, su mirada perdida en algún punto en la pared. Di otro trago a mi bebida.
-¿Qué hiciste, Misty?
-Nada, mintió.
-¿Tiene que ver esto con lo que nos querías decir?
-En parte. ¿Por qué tenían que traer a este tipo?
-Es el único de nosotros que tiene un trabajo de verdad y que tiene dinero para las celdas de combustible.
-Enciclopedia, murmuró Misty.
Coco se levantó y empezó a decir:
-Soy el gran Buda. Soy el gran Buda orejas de conejo, piel de elefante. Soy el gran Buda Gaia. Soy. Yo... soy.
-Duerme, repliqué.
Coco cayó profundamente dormida. Misty no pudo evitar su sorpresa.
-¿Qué es lo que sabes?
-Se algo de las palabras clave y de los efectos de la programación subliminal sobre la mente humana. Tu sabes, cosas que te enseñan en la escuela.
-No, no, esto es más que eso y tú lo sabes.
-Lo sé. ¿Quieres que te lo diga con todas sus palabras?
Tomé la computadora de Narse y después de teclear varios comandos en el olvidado shell cree la interferencia necesaria. Cualquiera que estuviera interfiriendo el departamento tan solo escucharía las el audio de las 10, 000 películas pornográficas de la computadora de Narse.
Me acerqué a Misty y le dije, muy despacio:
-Sé que desde hace años los poderes y KeyBoard nos implantan palabras claves en la mente con el propósito de desactivarnos en caso de que las cosas salgan mal. Y también presiento que alguna información que obtuviste en una de tus andanzas de hacker confirma mis sospechas de que todo esto se va a ir al carajo... otra vez.
-Sí, sí, tienes la razón, toda la razón.
-¿Y que es lo que va a pasar?
Misty sacó una pastilla tranquilizante de algún lugar compartimiento de sus panties y la tragó ávidamente.
-Dentro de 72 horas, todo el hemisferio norteamericano se quedará sin agua potable y sin energía. Y no hay nada que hacer para remediarlo.
6:03 p.m.hola:
!me gustan los capitulos que has ecsrito!
sigue escribiendo por aqui, me encanta tu estilo!
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