Capítulo 1
Un tenue sonido me despertó. Era la música suave que Coco gustaba de poner todas las mañanas. Observe la proyección en la pared y tartamudeé la palabra clave. La metereóloga virtual declaro, con su eterna sonrisa y su ropa translúcida: “Son las seis treinta de la mañana.” Maldije a Coco (secretamente, tampoco quería causar ningún problema antes de que me llevara a desayunar) por despertarme tan temprano. Una especie de flauta repetitiva inundaba mi habitación, y aunque agradable en condiciones normales (como, por ejemplo, más de 3 horas de sueño) resultaba en este caso francamente molesta.
Mandé a la metereóloga virtual a algún lugar recóndito de la memoria y navegué rápidamente por las noticias del mundo.
“Nueva tecnología hace posible acelerar en un 30% la limpieza de las cráteres radioactivos de Texas y Florida”
“El segundo clon de Cristo niega affair con bailarín transexual...”
“La Policía de la Belleza se niega a revelar sus planes para Bellópolis”
“En otras noticias, el medio oriente sigue en paz debido al descubrimiento de nuevas reservas de...”
-¿Interrumpo? Dijo Coco interponiéndose entre la imagen del proyector y mi campo de vista. Una sonrisa ambigua adornaba su rostro, sus dientes recién blanqueados en el lavabo contrastaban con su pelo recién teñido de rojo cometa. Acababa de bañarse y parecía interesada en mostrarme su nuevo vestido rosa.
-Interrumpes, contesté. Esto pareció molestarla un poco, lo cual era realmente mi propósito.
-Puedo irme, si quieres, contestó, refunfuñando.
-No. Tengo una pregunta para ti.
-¿Una pregunta?
-Sí. Imagínate que uno de los clones de Turín resulta ser el verdadero Jesús. El tipo se presenta ante ti. Le pides una prueba. El tipo crea un millón de Euros del aire, sana a alguien canceroso, te hace inmortal e incluso cambia tus tetas de copa A a copa C...
-¿Estas insinuando que mis tetas son demasiado chicas?
-Déjame terminar. A estas alturas estás totalmente convencida de que este tipo es el verdadero hijo de Dios. No te queda duda alguna de ello. Estas platicando acerca de, no se, crear universos o cosas por el estilo cuando el tipo se tira un sonoro gas. No estoy hablando de un accidente. Ves que una mancha café se forma atrás de su túnica y que un líquido viscoso y de mal olor empieza a resbalarse por en medio de sus tobillos. ¿Qué harías?
Coco no dice nada por un momento. Poco después comienza a reír
-Eso en realidad fue gracioso.
-No fue mi intención serlo. Tan solo planteaba una situación improbable pero posible. Tu sabes. Con 9 clones haciendo giras por el mundo diciendo que son los hijos de Dios y todo eso.
-Yo soy hija de Buda. Soy el Buda-Cabello de Fuego.
-No sé porque, pero realmente dudo eso, digo, mientras me levanto con algo de dificultad de la cama.
Mientras me baño puedo observar a Coco hacer sus ejercicios frente al display, lo cual consiste básicamente en saltar y hacer rebotar sus pequeños pechos al ritmo de la música de moda. Presiono el botón de aromas selváticos y respiro hondo. La mitad del siglo XXI es un buen lugar para vivir si eres joven y tienes un buen par de glúteos a tu disposición.
Una figura se forma frente a mi espejo. Veo la mueca socarrona de Narse frente a mí.
-Espero que tengas activado el mosaico genital de cortesía, cuate.
-Estaré listo en 15 minutos, contesto.
La mueca socarrona de Narse se acentúa un poco más antes de que la imagen se desvanezca.
Termino de enjabonarme concienzudamente. Me visto y bajo junto con Coco, al estacionamiento.
« Home
» Publicar un comentario