Capítulo 3
El edificio de KeyBoard era en el exterior una fachada descuidada con una puerta de metal corrediza y oxidada. La puerta se abría y dejaba ver varios carros estacionados. Algunos guardias de seguridad resguardaban el lugar con miradas de hastío. Una puerta blanca y descascarada se abría para dar paso a un vestíbulo iluminado tenuemente. Dos pasillos se abrían, cada uno en un extremo del mostrador. Pero ahora el edificio estaba desierto. Atrás habían quedado los días en que los trabajadores-zombi poblaban el lugar en el día y en que las chicas del mercado de carne se ofrecían a los directivos importantes en las noches.
En ese momento todos los ejecutivos obesos, arrugados, corruptos y de rostros lascivos habían abandonado el país con destino a diversas partes de Europa y Asia. En esos momentos Belisario Balas era el único directivo de importancia en el lugar. En esos momentos Belisario era el rey y no escatimaría en recursos para mostrarlo.
Belisario se acomodó sus gafas mientras hacía una mueca de disgusto. Se talló los ojos por debajo de los lentes y se cruzó de brazos al tiempo que recargaba el peso de su cuerpo en su silla ergonómica.
-Ahora explícame, Markus, como es posible que tal información se haya filtrado.
-Señor Balas, si me dejara explicarle...
-No me estoy dirigiendo a ti Yaoi, atajó Belisario secamente. Estoy dirigiéndome a mi incompetente encargado de seguridad informática.
-Señor Balas, Señor Balas, tengo que admitir que los sucesos que han acontecido me tienen demasiado perplejo señor, perplejo. La persona que logró infiltrarse y romper nuestros candados debe ser un verdadero dios hacker.
-No me importa la habilidad que este idiota haya demostrado, Markus. Lo que me importa es que siendo yo el encargado de cerrar las operaciones de La Compañía (y cuando dijo la compañía tuvo cuidado de acentuar su importancia con ese acento que te enseñan desde el primer día en la Universidad KeyBoard) tengo a cargo a un par de pimpollos idiotas como ustedes.
-Un verdadero dios hacker, señor, un verdadero D-I-O-S.
-Lo que Markus quiere decir señor, es que este tipo de ataque es el primero del que se tiene noticia. Son pocas las personas que tienen la capacidad mental, el acceso al equipo adecuado y el ingenio para crear un ataque de este tipo, tenemos una lista...
-¿Cuántas personas tiene su lista, Señorita Yaoi?
-10 señor. 15 si contamos...
-Eso es demasiado. Necesitamos refinar la búsqueda. Esta filtración debe terminar esta noche.
-Disculpe mi pregunta señor, pero ¿por qué?
Belisario sonrió. Su sonrisa no era una sonrisa natural, era más bien una mueca grotesca que le servía para mostrar su desprecio. Se puso de pié y miro por la ventana. La ciudad se veía más viva que nunca, imbatible.
-La última descarga de energía antes de...
-¿Antes de que señor, de que habla?
-Un verdadero dios, invencible. Un dios entre los hombres, murmuraba Markus.
¿Cuál es el producto más importante de KeyBoard, señorita Yaoi? Estoy seguro que lo aprendió en su primer día de clases en nuestra Universidad.
-Energía señor.
-No, señorita. Ese es nuestro producto más redituable. Piénselo otra vez.
-No... ¿venta de armas? ¿Farmacéuticos?
Belisario caminó a un pequeño compartimiento a un lado de su escritorio. Sin decir nada pulsó un botón. Un vaso cristalino cayó y empezó a ser llenado de agua. Belisario lo tomó con su mano y lo elevó, mirando su contenido. La sonrisa extraña apareció en su rostro otra vez.. Dio un trago al vaso y después limpió sus comisuras con la manga de su traje.
-Agua señorita. Si yo hubiera sido su profesor usted jamás se hubiera graduado.
-Disculpe señor, pero el robo de la información y el hecho de que todos los directivos hayan abandonado el país en el transcurso de esta semana tiene que ver con esto, ¿no es cierto?
-Efectivamente señorita.
-¿Algo que debamos saber al respecto señor?
Belisario volvió a sentarse y subió los pies sobre el escritorio. Cruzo sus brazos atrás de su cabeza y cerró los ojos.
-En 3 días aproximadamente, todas las reservas de agua dulce de nuestro continente, desde Alaska hasta la tierra del fuego desaparecerán por completo. No sabemos porque, no sabemos como detenerlo y las plantas desalinizadoras apenas servirán para cubrir al 3% de la población. Dentro de 4 días la gente se dará cuenta que algo raro está pasando. Dentro de 5 todas las reservas de los almacenes y hospitales se agotarán. Dentro de 7, estaremos hablando de una guerra civil... afortunadamente...
-Un verdadero Dios, un dios de las...
-afortunadamente, yo, y ustedes por ser mis asistentes, tenemos un boleto de salida de aquí en cuanto terminemos de liquidar todos los asuntos de KeyBoard en este continente condenado a la muerte. Contamos con un helicóptero y un avión esperando para ponernos a salvo en nuestras instalaciones en Asia... lo siento por nuestros gorilas allá abajo... pero esa no es nuestra prioridad por ahora. Nuestra prioridad es encontrar a la persona que sustrajo esa información. Y si el nuevo sistema de localización virtual funciona como dijeron nuestros técnicos, debemos tener la dirección exacta de nuestro amigo fisgón. ¿Markus?
Markus salió de su trance y comenzó a pulsar algunos botones en su computadora de antebrazo.
-Aquí esta la dirección, señor.
-Bien, busca a nombre de quien esta registrada.
-Una tal Misty, señor, dijo Markus al cabo de unos segundos.
-Bien. Podría apostar que esta tal Misty tiene ya alguna cierta reputación en los círculos de hackers y eso, ¿Yaoi?
-Esta usted en lo correcto Señor. ¿Qué hacemos ahora?
Belisario abrió los ojos.
-Elimínenla. Eso es todo. Utilicen a alguno de nuestros experimentos-zombis.
-Pero, señor.
-Nada de peros. Sólo háganlo. Y ahora salgan, necesito descansar un poco.
-De acuerdo señor.
Belisario dejó de sonreír. Mientras se inyectaba la solución para dormir pensó:
-Esta será una semana divertida.
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